China utiliza lentes de reconocimiento facial para detectar criminales

¿Recuerdan el problema de seguridad y privacidad que resultó en el desuso de los Google Glass? Este tipo de tecnología provocó escepticismo y desconfianza en la población, pues su uso se consideró como una intrusión grave en la privacidad de las personas debido a la facilidad que creaba para que cualquier desconocido pudiera acceder a información de índole personal.

A pesar de la gravedad de estas observaciones válidas, la idea germinal no desapareció del todo. China ha comenzado a utilizar una serie de dispositivos similares. Aseguran que este tipo de tecnología puede ayudarles a identificar a un sospechoso dentro de una multitud,aunque lo cierto es que aún no se ha establecido el nivel de eficacia de sus métodos. Las primeras pruebas en la estación Zhengzhou fueron exitosas, según las autoridades: atraparon a siete criminales y a muchas otras personas que viajaban con identificaciones falsas.

¿Cómo funciona?

Según el Wall Street Journal, los lentes envían la señal a un handheld vía USB, mismo que hace una búsqueda en una base de datos fotográfica de 10 mil sospechosos en unos cuantos milisegundos. Además, las autoridades aseguran tener una base offline y herramientas para reconocer placas vehiculares en segundos.

Esta tecnología es vendida y operada por la compañía LLVision, experta en sistemas de realidad aumentada y reconocimiento facial. La empresa afirma que su plataforma y red neural están conectadas directamente con la policía y que son compatibles con Android y Google Chrome.

El costo del equipo es de unos 3,999 yuanes (unos 11 mil pesos mexicanos), y al parecer ya es una herramienta de uso común para la policía de la región de Xinjiang, según pudimos constatar en la web de LLVision.

El proyecto de vigilancia del gobierno chino

Todo este escenario Orwelliano de control y vigilancia es parte de un plan del gobierno para tener, en 2020, el mayor sistema de control y revisión jamás visto.  Desde 2005, con el proyecto Skynet, el gobierno se dio a la tarea de revisar cada movimiento de los ciudadanos a través del uso de inteligencia artificial y tecnología de reconocimiento facial. En este momento, el gobierno chino sólo necesita unos segundos para reconocer a una persona. Esta tecnología, como ya dijimos, es utilizada para reconocer criminales. En lo últimos dos años han detenido a por lo menos 2 mil personas con este sistema.

Sin embargo, sí hay que reconocer que esta tecnología está diseñada para funcionar en ciudades, no en contextos rurales. Por esta razón,  en 2011 se lanzó el proyecto Sharp Eyes, con la intención de que los ciudadanos reporten las actividades de sus vecinos, amigos y familia. Por si fuera poco, el programa supone que el Estado tome el control de las televisiones y los smartphones de las personas. Dado que el programa podría vigilar a las personas en sus propios hogares a través de las cámaras de estos dispositivos, esto ha generado muchas dudas sobre las verdaderas intenciones del proyecto.

La cosa no para ahí. Según el South China Morning Post, el gobierno ha comenzado a probar otros tipos de vigilancia no convencional, como el programa Dove, que consiste en soltar una serie de drones similares a una paloma o un ave capaces de imitar el aleteo y ciertas actitudes de los pájaros.  Este proyecto tiene como objetivo el reconocimiento de ciertas áreas de China que han probado ser conflictivas, particularmente la región de Xinjiang y las fronteras con países mayoritariamente musulmanes. Estas “aves” cuentan con una cámara de alta resolución, GPS y conexión satelital de datos. Algunos de los involucrados en el proyecto afirman que estos drones son capaces de evadir la detección, no solo de humanos y radares, sino ante otros animales en situaciones reales.

Este programa no solo está pensado para realizar una constante vigilancia de personas, sino también para el espionaje de países cercanos y el ataque de instalaciones militares enemigas. Aunque siendo justos, hay que señalar que China no es el único país que desarrolla este tipo de tecnología:  también lo han hecho firmas europeas y Estados Unidos.

El sistema de crédito social y WeChat

Sharp Eyes también contempla un programa de “crédito social”.  La idea del gobierno chino es detener el movimiento de individuos a través de un sistema de puntaje. Según este sistema, el Estado puede negar la capacidad de comprar boletos de tren o avión y de acceder a ciertos establecimientos comerciales. Este programa no solo busca detener a individuos peligrosos, sino también a quienes fallen en sus obligaciones con el Estado, como el pago de impuestos o de multas.

WeChat, que es una aplicación usada de manera intensiva dentro del país, no solo como red social, sino para realizar reservas y pagos de todo tipo, también es empleada para monitorear la actividad de los usuarios. Esta aplicación, propiedad del gigante chino Tencent, es el equivalente de Facebook dentro de la nación asiática. Según acepta la misma compañía, tiene trato con el Estado para compartir sus contenidos.

Además, se sabe que el gobierno chino analiza y revisa todas las conversaciones de WeChat en búsqueda de disidentes y que puede cancelar o suspender reservaciones, pagos y compras que el usuario haya realizado dentro de la plataforma. Parte del problema es que esta super app tiene una gran cantidad de funciones y ha sustituido en el país no solo a Facebook, sino a Uber y PayPal, entre otros. Incluso es posible que el Estado cancele o suspenda temporalmente, la cuenta de alguien sin aviso alguno, solo por tener la sospecha de que el usuario es un agitador o porque la persona comparte contenido contrario a los intereses del gobierno chino.

¿Hacia dónde va el gobierno chino con todo esto?

China lleva casi quince años impulsando este proyecto de vigilancia absoluta,  aunque al parecer esta cuestión ha tomado más velocidad a partir de las protestas que sucedieron en 2014 en Hong Kong y en otras partes del país.  El gobierno ha desarrollado esta clase de vigilancia para hacer frente a la agitación social en regiones como Xinjiang, habitada en su mayoría por musulmanes (uigures) que, —según las autoridades chinas— tienen vínculos con células terroristas como Al-Qaeda, para suprimir todo brote de oposición al partido comunista y la política de Xi Jinping y, probablemente, también para robustecer una política de defensa ante amenazas externas, como el espionaje de Estados Unidos.

La ya mencionada región de Xinjiang encarna la primera fase del proyecto de control absoluto diseñado para llegar a su cumplimiento en 2020. En cierto modo el gobierno chino está probando su capacidad para controlar a la población de forma efectiva en una región que se ha mostrado hostil desde su invasión a mediados del siglo XX.

Será muy difícil conocer la efectividad real del proyecto, en parte porque la información dada por las autoridades del país suele estar controlada y, por lo tanto, es poco fiable. Sin embargo, las noticias pueden servir como propaganda, para hacerle saber a los ciudadanos de toda China que el Gran Hermano está atento a todos sus movimientos…